Nuestra Historia

Como respuesta a la necesidad de la solidaridad, la educación y la reconstrucción pacífica después de la década larga de guerra civil en Nicaragua, en 1988, Todd Evans y Patrick Rickon participaron en un proyecto de Hábitat para la Humanidad para ayudar a construir casas cerca de Ciudad Darío, Nicaragua. En viajes posteriores a Nicaragua, Patrick y Todd estaban profundamente afectados por el sentido de esperanza que siguió viva en una región tan golpeada por la pobreza. Observando la necesidad básica de escritorios y recursos de educación, decidieron trabajar juntos para responder a la necesidad. Todd organizó el apoyo y la recolección de materiales educativos en los Estados Unidos, mientras que Patrick trabajó con miembros de la comunidad local para construir escritorios rústicos de madera, utilizando materiales de un molino de Hábitat para la Humanidad Nicaragua.

A medida que la demanda para escritorios se aumentó, también creció la determinación de Patrick y Todd para trabajar a largo plazo en la zona. Vieron que niños de Nicaragua, que anteriormente estaban sentado en el suelo de la escuela, ahora tenían un escritorio. Miembros de las comunidades locales ayudaron con la construcción de los escritorios, así empoderándose a ser participantes activos en el desarrollo de sus propias comunidades.

En 1991, SOL convirtió en una organización sin fines de lucro dedicada a enriquecer el futuro a través de la educación en las Américas. A medida que el interés en apoyar el trabajo en Nicaragua creció, también lo hizo SOL, lo que le permitió responder a más necesidades educacionales  en Nicaragua. Más escritorios y clases de alfabetización de adultos siguieron pronto.

Durante el verano de 1992, veintiún voluntarios de Mendocino, California, viajaron a Nicaragua para trabajar junto con miembros de la comunidad de Playa de Moyua en construir una escuela de una aula. El éxito de este esfuerzo ayudó a establecer los programas de construcción de escuelas y brigadas internacionales SOL.

Otras necesidades continuaron a presentarse, especialmente en el área de los recursos educativos. A raíz de una encuesta comunitaria, en 1995 un piloto del Centro de Aprendizaje se abrió en Ciudad Darío. Los niños, jóvenes y profesores hicieron una fila alrededor de la cuadra para esperar la oportunidad de armar rompecabezas, leer, o simplemente admirar los libros de cuentos.

Pronto, SOL añadió un área de referencia para los estudiantes de secundaria, que incluían libros de referencia, atlas y diccionarios. Luego vinieron las clases de guitarra, seguido de costura, bordado, arte, danza, y otras clases de música. Hoy en día el Centro de Aprendizaje se considera como una sede de la actividad educativa y cultural en Darío.

A partir de 1996, SOL estableció un programa de becas para que los estudiantes empobrecidos económicamente, para ayudarles a permanecer en la escuela. Hoy en día esta programa soporta a más de 80 estudiantes primarios, secundarios y universitarios en América Latina. Desde sus inicios hasta la actualidad, SOL ha otorgado más de 1,307 becas a estudiantes en Nicaragua y El Salvador.

En 1999, respondiendo a la invitación de la pequeña comunidad de Las Minas, de SOL comenzó un proyecto de construcción de escuelas en El Salvador. Al encontrar necesidades similares a las de Nicaragua para las escuelas rurales y el desarrollo de la comunidad, SOL comenzó a trabajar con miembros de la comunidad de voluntarios locales para establecer programas de construcción de escuelas y becas en El Salvador. Aunque hoy en día SOL no envió grupos de trabajo voluntario a El Salvador, seguimos operando un programa de becas.

SOL no ha dejado de crecer y prosperar. Hoy en día, aproximadamente 350 voluntarios de toda América del Norte participan en nuestro programa de voluntarios internacionales cada año. Juntos con los voluntarios internacionales y miembros de las comunidades Centroamericanas, hemos 196 habitaciones educativos con 61 comunidades.